LA ÚLTIMA CARCAJADA
La historia del anciano portero que se ve privado de su trabajo y degradado a otro más humilde, destaca por su patetismo extremo.
Mientras que la puerta de entrada al hotel gira una y otra vez -constatando que la vida sigue, inmune a las desgracias individuales- el sistema de valores de nuestro protagonista se desmorona al ser despojado de la pieza en la que fundamenta su status: el uniforme.
Sólo quedaba la muerte...
Quizás pudo acabar todo en esos lavabos -mayor humillación no cabe para alguien obsesionado en cómo lo ven los demás- pero la historia posee unos minutos finales dignos de mención aparte.
¿Cuál fue el objeto de semejante epílogo?
La forma de rodarlo -demasiado alegre, demasiado apresurada, "metida con calzador"- nos habla precisamente de lo contrario a lo que estamos viendo y refuerza la idea de fracaso.
Nos está diciendo que eso no ocurrió, que cuando uno cae cuesta abajo - en esta sociedad, en el pasado y en el futuro- la fortuna se muestra tan comprensiva como la parca con los moribundos.
Aunque, para qué negarlo, yo haya disfrutado con el inesperado desquite de nuestro protagonista.
Poderoso caballero es Don Dinero.
LOS CUARENTA NO PASARON POR AQUÍ
Y fue una pena.
Después de tantas expectativas y afonías -¡quién se libra de pronunciar las mágicas palabras!- el descubrimiento fortuito de una potencial cámara del tesoro quedó en agua de borrajas.
El "Ábrete, Sésamo" no funcionó y el procedimiento más expeditivo de aplicar el pico sólo dio como resultado el vacío.
Estos azares de la fortuna, a mi pesar, sólo ocurren en Arabia.
POSTAL DE INVIERNO
En el barranco del río Anna un pequeño almendro en flor.
VERLO CLARO

Encomiable propuesta -realizada por un grupo de jóvenes estudiantes de Primer Frame en Valencia- que aborda desde una perspectiva original y de belleza estética uno de los sentimientos más antiguos de la condición humana: la insatisfacción.
El deseo de honores, belleza, o respeto, constituye el perfecto acicate para el vendedor de ilusiones, el embaucador de turno, que no dudará envolverse en la misma sustancia que predica para obtener sus fines.
Personajes poco complejos y un contenido efectista trasmiten al espectador un mensaje que no deja indiferente.
Verlo claro es no mentirse.
TRES RATONES CIEGOS
Una de las alegrías que nos depara la vida es contemplar la felicidad de las personas a las que queremos. Compartirla y hacerla nuestra es tan inmediato que ni siquiera somos conscientes de los procesos que se disparan en lo que, sin duda, es tomar partido una y otra vez de forma incondicional por alguien.
Y ayer fue uno de esos días sin condiciones.
Por la tarde se adjudicaban -después de pruebas y más pruebas- los personajes para la puesta en escena de la que será la sexta obra representada por el grupo de teatro al que pertenece mi hijo de trece años.
Expectante y algo nervioso, había acudido como todos los miércoles al taller con la nada secreta esperanza de recibir su adorado papel de sargento detective Trotter.
Entrar en casa con el guión y el personaje en el bolsillo fue una emoción, lo había conseguido.
- ¡Es el papel de mi vida! -dijo-.
Dos horas de representación y unas 500 frases de diálogo dan fe de ello.
Se enfrenta al reto más importante hasta ahora, en su todavía corta pero intensa "carrera", con inmensa ilusión.
Y yo, estoy segura, la compartiré ciegamente.
TRAZOS DE POESÍA
Indagar en la biografía de Corto Maltés supone el retorno a esa época romántica en la que nuestro querido marinero, con la misma capacidad para surcar mares y recorrer continentes, supo cruzar las fronteras que a menudo separan las distintas concepciones del arte y de la literatura.
Nacido el La Valetta (Malta) en 1887 e hijo de una gitana sevillana y de un marinero de Cornualles, quienes se cruzan con él aseguran que su mirada parece querer leer el pensamiento de los demás.
Corto es justo pero también cínico; se guía por su moral aunque, lejos de cualquier idealismo, advierte que "lo que puede ser justo para ti, puede no serlo para mí".
Sus aventuras a lo largo de todo el mundo, magistralmente guiadas por Hugo Pratt, nos acercan a ese tiempo de la historia tan interesante como convulso que fue el primer tercio del siglo XX.
Por las páginas -aquí películas- de este marinero de silueta estilizada y enigmática mirada, desfilan personajes reales como Hermann Hesse, un joven Stalin o el Barón Negro, entre otros; y las referencias a la Torá y al Talmud se entremezclan con citas de Rimbaud y lecturas de Tomás Moro, evidenciando la vasta labor del imaginario personal de Pratt.
Corto Maltés desapareció durante la Guerra Civil española, así lo quiso su creador pues consideraba que este conflicto fue la última guerra romántica. No lo hemos visto, pero en Bajo el signo de Capricornio el mismo Corto nos da una pista: “Una gitana me predijo que cuando yo muera, morirán conmigo todos los que estén a mi alrededor”.
El mundo que nació tras esa guerra ya no era un mundo para Corto.
MIRAR ENRERE
Circular pels carrers de la Barcelona de 1908 és un espectacle que us recomane, sempre que no feu de conductor de tranvía.
Sense semàfors ni senyals de circulació, els vianants i les bicicletes prenen les avingudes amb una caòtica alegria impossible d´imaginar si no ho estiguéssim veient en directe.
El Passeig de Gràcia, la Plaça Lesseps, la Avinguda de la República Argentina... es revesteixen
per una estona de les seves antigues vestidures amb la seguretat del que no té por de mirar enrere.