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martes, 8 de abril de 2014

SANGRE Y ARENA (1917)

MARCADA VOCACIÓN

Interesante "novela cinematográfica" (por utilizar la terminología de entonces) en la que destaca la codirección de Vicente Blasco Ibáñez.

El film fue restaurado en 1998 a partir de unos metros de película en soporte de nitrato procedentes de Praga y una copia en castellano depositada en la Filmoteca de la Generalidad Valenciana. 

Convencido de sus posibilidades en el cinematógrafo, el valenciano ya había probado suerte en 1914 al realizar el guión de Entre naranjos, y su marcada vocación de integrarse en el nuevo medio lo manifiesta al volver a adaptar otra de sus novelas.

Como todo lo que rodeaba esa faceta de su vida, la crítica se dividió entre blasquistas que elogiaban la película y aquellos que la criticaban por su carácter de españolada y su "endeble factura".

Aunque, eso sí, su éxito fue total tanto aquí como fuera de España porque Blasco vendía.
Mal que sepa a algunos, Blasco Ibáñez, vendía.


BLOOD AND SAND (1922)

RITUAL DE SANGRE Y MUERTE

" El cinematógrafo llena el mundo, pero todavía no ha llegado nadie a ser un novelista universal cinematográfico. El puesto está vacío. Voy a ver si el que lo ocupa por derecho de conquista es un español.                                     
                                                                         Blasco Ibáñez


Hollywood siempre se sintió atraído por las novelas de Blasco Ibáñez y éste a su vez correspondía con una marcada vocación cinematográfica (véase la adaptación de Sangre y Arena de 1917 realizada por él mismo)  que se vio abortada muy tempranamente debido quizás a su peculiar  -y equivocada- visión globalizadora del medio.

Su intento de dirigir, producir y escribir sus propias películas chocaba de lleno con una industria que precisamente se estaba elevando a la categoría de arte debido a la división de funciones tanto técnicas como artísticas.

Blood and Sand contiene todos los ingredientes para resultar atractiva al público de aquellos años: un argumento de gran contenido melodramático de dualidades morales muy marcadas y un exotismo intrínseco que impresiona al público.

Vistosos mantones y peinetas, el ritual de lucha en la plaza, y la muerte del torero por una bestia casi mitológica envuelto entre "sangre y arena" son aspectos que no podían escapar a la visión comercial de la meca del cine.


viernes, 13 de diciembre de 2013

THE KISS (1896)

EL PRIMER BESO

Primera aproximación pública, y no exenta de valentía, de ese "algo más" que el cine iría haciendo suyo poco a poco.

Visto hoy desde la perspectiva del tiempo, resulta una actuación algo forzada y carente de chispa.

La toma pertenece al último acto de la obra"The Widow Jones" y según se cuenta causó gran revuelo allí donde se exibió.

Quizás la obra teatral no la había visto nadie.

martes, 10 de septiembre de 2013

EL HADA DE LAS COLES (1896)

EL HADA DE LOS POCOS MOLES

Y es que ninguna sustancia tiene.

Bien es cierto que data de 1896 y que
está considerada como la primera película narrativa de la historia.
Eso lo disculpa casi todo.

Pero, no se puede  pretender encandilar al personal con semejantes abracadabras fitofiliares.

Evidentemente lo que parece equivocado es el título:
Su verdadera vocación sería "Doña Margarita la jardinera quitando los pulgones de las coles".

miércoles, 14 de agosto de 2013

EL ORÁCULO DE DELFOS (1902)

UN POCO MÁS A LA IZQUIERDA


Faltaban todavía 20 años para que el mundo girara sus asombrados ojos hacia el Egipto de Howard Carter y su joven Faraón, cuando Méliès rodó esta pequeña historia con su ya característica forma de hacer cine en el que lo sorprendente  -aquí lo lejano y enigmático-  toma el relevo a lo meramente testimonial.

Que El Oráculo de Delfos no estuviera precisamente en Egipto sino un poco más a la izquierda  -o a la derecha según se mire-  es, para el mundo de los sueños, simplemente un capricho de la Geografía.

viernes, 9 de agosto de 2013

FAUSTO Y MARGARITA (1901)

SI TE DICEN QUE LA VI

Hoy ponen FAUSTO Y MARGARITA.

- Y ésos ¿quién son?
- Ni idea Doña Nicolasa, pero habrá que ir a ver la película.
- Pues vamos Doña Amparo, vamos.

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- La verdad Doña Nicolasa es que no he entendido nada. Además se ha acabado enseguida.
- Está muy claro mujer.
- Pues ya me lo está explicando.

- Se trata de una mujer enferma (por eso está sentada) y un hombre, que luego veremos, enfermo también.

El médico le dice al futuro marido  -lo sé porque al final se casan-  que se va a morir la pobre chica y lo dice con el símbolo de cortarle la cabeza para que nosotras lo entendamos porque no hablan.
Lógicamente el pobre hombre queda horrorizado y se niega a aceptarlo.

El médico harto de tanta incredulidad le dice a la chica entonces que el que se va a morir es el novio (observe que le da la espada a la chica para que le corte la cabeza a él). Ella tampoco lo cree, obviamente.

Y ninguno hace caso al galeno: Niegan la realidad y se burlan del médico.
Éste vuelve a repetirles la gravedad del caso y para que nos enteremos bien, el chico se disfraza de calavera.

-Y ¿quién tiene en su casa un disfraz de calavera para ponérselo de momento?
- No lo tiene nadie Doña Amparo, pero eso es un recurso del cine para que nosotras atemos cabos y comprendamos bien la historia.

- ¿Y eso de aparecer y desaparecer uno y otra sin ton ni son?
- Eso significa lo efímero de la vida. Nos quieren decir que tan pronto estamos aquí como allá.

- ¡Ah, pues es mucho significar!

- Doña Amparo, lo que está claro es que la película es una crítica a los pacientes que no se fían de sus médicos.
- Sí, ya lo veo, ya lo veo. Pero al final ¿se quedan vivos o muertos?

- No se sabe... es un final de los que muchos años después llamarán abierto.
- ¡Vaya, cuanto sabe!
- Sí, cada uno que se quede con le final que más le guste.

Y el casamiento lo mismo da que lo celebre el cura que El Padre Eterno.
Amén.

lunes, 26 de marzo de 2012

VIAJE A LA LUNA (1902) GEORGES MÉLIÈS

MOSTRAR LOS SUEÑOS

Estamos en el año 1895 y el cinematógrafo de los Lumière comienza su pública andadura.

Sólo unos pocos afortunados han tenido la ocasión de contemplar esa especie de milagro que supuso el ver imágenes en movimiento por primera vez.
La noticia se extiende, las colas para acceder a las proyecciones cada vez son mayores...

Pero ayer como hoy, el público se cansa pronto de ver siempre lo mismo.
Las escenas cotidianas sobre la vida familiar o laboral, vistas una y otra vez, llegan a aburrir (recordemos el reportaje que sufrimos en casa de unos amigos de su viaje a Sebastopol, pensemos lo que sería ver el de Molossia y el de Somalilandia también) y, lo que en principio fue un éxito, corre el peligro de acabar como un invento más al haber agotado todas sus posibilidades.

Le Voyage dans la lune 2.jpg
O eso se creía.
Hasta que surge la ilusión, la fantasía aplicada al celuloide.
¡Por fin el público puede soñar!
Y esa innovación tiene un artífice y un nombre: Georges Méliès.

Viaje a la luna, considerada como el primer filme de ciencia ficción de la historia del cine, es ahora una película muy popular y la imagen de la cara de Selene con la nave clavada en uno de sus ojos es ya icono de la cinematografía de hoy y de siempre.

Inexcusable no visitarla.