LA ESCENA
Ni el mismísimo Joker lo hubiera hecho mejor.
La risa toma el protagonismo del rostro y se convierte en signo de identidad además de en su principio, " un psicópata es un psicópata ", intuimos.
Widmark, nos confirma rápidamente en la sospecha y nos regala una escena donde no habrá lugar al remordimiento. La misma que, ni más ni menos, le lanzó al estrellato. Aunque, esta vez, si debió sentir la culpa.

