
Las visiones atormentadas que pueblan su intenso universo poseen una suerte de intimidad que automáticamente las eleva al estado de inherencia con el yo individual.
Y por ello sólo pueden ser admitidas e imaginadas desde la propia experiencia.
En El Trapero, Poe introduce al lector, sin prolegómenos, directamente sobre el drama, y así se nos presenta en esta más que notable producción perteneciente a las inolvidables "Historias para no dormir" de Narciso Ibáñez Serrador.
Ambiente sórdido y desasosegante que durante 74 minutos nos convertirá en testigos mudos desde una de las sillas de un miserable comedor.
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